Buscan un arma de guerra que pertenecería a Hitler que estaría en poder de un ex vecino de Colonia Nieves

El hecho ocurrió cuando se realizó un amplio operativo en Azul, en el año 2016, Juan Pablo Ruppel quien vivió varios años con un tío en Colonia Nieves, pero desde años reside en la ciudad mencionada relata por lo que le toco pasar.

El allanamiento data del año 2016 en la ciudad de Azul donde vive Ruppel quien se gana la vida reparando electrodomésticos en el local aledaño.

El protagonista relató que la policía llegó de sorpresa en varios vehículos. Rompieron la reja, y la puerta entraron por la fuerza. Maltrataron a mis hijos a uno lo empujaron a los golpes, los encerraron en  un cuarto, su hija Catalina era chiquita y ahora escucha un ruido y pega un salto en la cama y no duerme más, dijo que su esposa es fotógrafa y perdió el trabajo.

Ruppel fue un día y medio preso y finalmente el allanamiento dio negativo.

– ¿Pero cuál era el motivo de todo ese despliegue, de qué te acusaban?

– Una mentira, una mentira. Todo inventado. Dijeron que yo había ido a robar platos, cuchillos, vasos, tenedores, un paquete de harina abierto, otro sin abrir, una botella de aceite. Cosas que no tienen sentido. Hicimos la cuenta en ese momento, ni mil pesos alcanzaban las cosas que decían.

Efectivamente, el operativo respondía a una orden del juez Carlos Villamarín, titular del juzgado de Garantías número 2 de Olavarría, con el objetivo de investigar un robo que se había realizado casi un año antes en una propiedad privada, asentado en la Causa 3118/15.

La policía no encontró ninguno de los enseres domésticos que buscaba.

Pero en la casa de Ruppel había una colección de 14 armas que si fue secuestrada y de inmediato se abrió un expediente por “tenencia ilegal de armas de fuego de uso civil”.

El abogado Germán Vena, que lo representa, refirió los hechos:

– Mi cliente es coleccionista de armas de la Segunda Guerra Mundial y se las llevaron pese a que él les decía que tenía la documentación en su poder. Luego de que nosotros acreditamos que Ruppel no sólo tenía la registración de las armas sino que es legítimo usuario, fue sobreseído también de esta causa, como lo había sido de la anterior por el supuesto robo de vajilla.

Al cabo de larguísimos trámites, las armas secuestradas fueron devueltas a su dueño. Pero no todas, faltaba una.

Ruppel menciona que en su colección hay varias armas de Adolfo Hitler en especial una pistola Parabellum- Luger fabricación 1906/1907 DWM calibre 45 número 5 de valor incalculable, tasada en varios millones de dólares.

Esa es la pistola que falta, la que fue secuestrada por la policía en 2016, la que nunca fue devuelta.

Y desde hace pocos días, por decisión de la jueza de garantías Magdalena Forbes, de la U.F.I. número 1, está siendo buscada en todo el mundo por Interpol.

La historia de Ruppel:

Yo nací en Colonia Nievas, un pueblito que pertenece al partido de Olavarría, cerca de Azul. Hacíamos de todo en el campo, desde ordeñar, armar las ruedas de los carros, cortar leña. Ahora hago reparación de televisores, equipos de música. De chico, ya me daban cualquier cosa para arreglar porque me ingeniaba. iIncluso si tenía que desarmar un motor lo desarmaba y así fui aprendiendo. Hoy me le animo a cualquier cosa.

Pero este hombre robusto, de mandíbula cuadrada, que apenas ha estado tres o cuatro veces en la ciudad de Buenos Aires y que tiene pendiente la experiencia de viajar en subterráneo, ofrece otras referencias personales que convierten a esta crónica policial en una explosiva historia:

– A mí me crió un tío, que se llamaba Horst Schmidt en Colonia Nievas, un pueblito que pertenece al partido de Olavarría. Cuando yo tenía 15 años me fui a vivir con él, hasta los 19 años que me junté con mi esposa. Yo lo conocía porque de chiquito íbamos a visitarlo. Él vivía con la madre, pero cuando yo fui a vivir con él la madre ya había fallecido hacía unos años.

– ¿Vos lo sabías?

– No es como ahora, en esa época en el medio del campo no te decían nada. Además, no se preguntaba. Las cosas las fuimos sabiendo de grandes. Lo que si recuerdo que él tenía varios documentos figuraba con distintos nombres y tenía muchos años de los que decía el documento.

– ¿Qué parentesco tenía Schmidt con tu papá y con tu mamá?

– Era hermano de mi abuela, de la mamá de mi vieja… supuestamente, porque como te digo en esa época nunca se hablaba de eso ni de la familia. Y muchos se cambiaban los apellidos o los documentos.

Según cuenta Juan Pablo, cuando tenía 15 años sucedió el episodio que habría de cambiar su vida:

-Fue el 22 de julio de 1994. Yo había ido a comprar, a hacer los mandados al boliche que había allí en la Colonia, y cuando vuelvo estaba mi tío Schmidt con otro señor. Me presenta y el hombre se sorprendió al saber que mi apellido era Ruppel.

El visitante también tenía su historia: durante el Gobierno nazi había sido el comandante Hans Ruppel

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