{"id":86417,"date":"2019-09-21T10:15:57","date_gmt":"2019-09-21T13:15:57","guid":{"rendered":"https:\/\/experienciadevida.com.ar\/portalurbano\/?p=86417"},"modified":"2019-09-21T10:23:09","modified_gmt":"2019-09-21T13:23:09","slug":"el-nieto-perdido-de-la-dictadura-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/experienciadevida.com.ar\/portalurbano\/el-nieto-perdido-de-la-dictadura-argentina\/","title":{"rendered":"El Nieto perdido de la dictadura Argentina"},"content":{"rendered":"<p>Hasta los 36 hab\u00eda sido Ignacio Hurban, hijo \u00fanico de Juana Rodr\u00edguez y Clemente Hurban. Era un pianista y docente del interior, reconocido por un c\u00edrculo chico formado por otros m\u00fasicos de folklore y jazz. Pero entonces descubri\u00f3 que era hijo de Laura Carlotto y Walmir\u00a0<i>Pu\u00f1o<\/i>\u00a0Montoya, dos militantes pol\u00edticos del peronismo secuestrados en 1977 y asesinados, en distintas secuencias, por la dictadura militar. Su abuela, Estela Barnes de Carlotto, de 88 a\u00f1os, es la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Ignacio se convirti\u00f3 en el nieto 114 en ser encontrado.<\/p>\n<hr \/>\n<p>Un a\u00f1o enfermo.<br \/>\nTodo empez\u00f3 con puntadas en el est\u00f3mago. Reflujos, acidez, diarrea.<br \/>\nDespu\u00e9s gripe, anginas, gastroenteritis.<br \/>\nVarias veces amaneci\u00f3 con un hilo de voz, casi sin poder hablar.<span class=\"Apple-converted-space\"><br \/>\n<\/span>Tuvo cefaleas y hasta infecci\u00f3n en la u\u00f1a de una mano.<br \/>\nContracturas en el cuello, en la espalda. D\u00edas tirado en la cama, inm\u00f3vil.<\/p>\n<div class=\"teads-inread sm-screen\">\n<div>El s\u00e1bado 8 de septiembre de 2018, cerca de la medianoche, el pianista Ignacio Montoya Carlotto regresaba a su casa despu\u00e9s del concierto de un amigo cuando encontr\u00f3, en el celular, un audio de WhatsApp de un n\u00famero desconocido. \u201cIgnacio, demasiadas cosas te hicimos los argentinos como para no darte un premio m\u00ednimo, m\u00ednimo\u2026. \u00a1que es estar al lado m\u00edo!\u201d, dec\u00eda la voz. Pens\u00f3 que se trataba de una broma. Incr\u00e9dulo, volvi\u00f3 a escuchar. Pero la voz era, en efecto, de Diego Maradona.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<p>\u201cDe todos los que me contactaron en estos cuatro a\u00f1os era al que m\u00e1s secretamente esperaba\u201d, dice Ignacio Montoya Carlotto por mensaje de texto desde su casa de Loma Negra, un pueblo de 3\u2009500 personas a 400 kil\u00f3metros de Buenos Aires.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Maradona le envi\u00f3 el audio antes\u00a0de tomar un avi\u00f3n y viajar a M\u00e9xico, donde el Dorados de Sinaloa lo hab\u00eda contratado como entrenador.<\/p>\n<p>\u201cMe invit\u00f3 a visitarlo\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfA M\u00e9xico?\u201d.<\/p>\n<p>\u201cClaro, as\u00ed, de la nada. Fue loqu\u00edsimo, nunca antes hab\u00edamos hablado. Una sorpresa total. \u00a1Es el 10! Ya est\u00e1. Creo que con esto me retiro, ja\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_240607\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-240607 size-full\" title=\"Ignacio Montoya Carlotto ensayando en el estudio de su casa.\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto.jpg\" alt=\"Ignacio Montoya Carlotto ensayando en el estudio de su casa.\" width=\"620\" height=\"933\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Ignacio Montoya Carlotto ensayando en el estudio de su casa.<\/p>\n<\/div>\n<p>Pocos d\u00edas antes del mensaje de Maradona, y por segunda vez en una semana, Ignacio Montoya Carlotto hab\u00eda tenido una pesadilla.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Se hicieron familiares. Y es algo que me inquieta. Antes no pasaba de un resfr\u00edo y ahora el cuerpo lo siento como un obst\u00e1culo \u2014dice por tel\u00e9fono, mientras viaja en colectivo a Buenos Aires para dar un concierto de piano en el bar Caf\u00e9 Vinilo, y le parece importante aclarar que no sali\u00f3 en su auto Volkswagen Gol modelo 2012 por \u201cel valor imposible de la nafta\u201d.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 so\u00f1\u00e1s?<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9, s\u00f3lo retengo las sensaciones.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfY cu\u00e1les son esas sensaciones?<\/p>\n<p>\u2014De miedo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En junio de 2014 tuvo su primera sesi\u00f3n psicoanal\u00edtica. Al poco tiempo, y de forma paralela, empez\u00f3 una terapia alternativa con Valent\u00edn Reiners, guitarrista con el cual forma un d\u00fao.<\/p>\n<p>\u2014Valent\u00edn es uno de mis mejores amigos y me hace sanaci\u00f3n pr\u00e1nica. Es una terapia oriental. Ojo, hay que estar preparado porque despu\u00e9s te mata. Qued\u00e1s desencajado. Pienso que en los \u00faltimos a\u00f1os viv\u00ed como dos vidas. No s\u00e9\u2026 como que antes era m\u00e1s feliz.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Ignacio Montoya Carlotto es Pacho<i>.\u00a0<\/i>En su entorno lo llaman as\u00ed y en su casa de Loma Negra, una tarde lluviosa del invierno de 2018, presenta con voz rasposa a su gata Dominga, a su perra Chicha, y sube una escalera de metal hasta su estudio de m\u00fasica, que bautiz\u00f3 \u201cla puerta al otro lado del mundo\u201d. Tiene los ojos grandes, el pelo rizado y entrecano.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Loma Negra parece un pueblo com\u00fan salvo por un detalle: all\u00ed est\u00e1 la piedra caliza que se usa para fabricar la cal y el cemento. En 1926 el empresario Alfredo Fortabat cre\u00f3 la cementera Loma\u00a0Negra, una de las compa\u00f1\u00edas m\u00e1s importantes del pa\u00eds. Su esposa, Amalia Lacroze de Fortabat, hered\u00f3 el negocio en 1976, cuando empez\u00f3 la dictadura militar en la Argentina, que terminar\u00eda en 1983, y comenz\u00f3 a hacer su fortuna en esa \u00e9poca, al tiempo que los represores asesinaban al abogado Carlos Moreno, defensor de los trabajadores de la empresa.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Perdon\u00e1 la voz, estoy hecho mierda. Si sigo enferm\u00e1ndome, van a tener una excelente nota \u2014se r\u00ede Montoya Carlotto, de mediana estatura, y se\u00f1ala el cielo negro, cargado de nubes\u2014. Te digo el t\u00edtulo: \u201cLa \u00faltima vez que habl\u00f3 el nieto de Estela de Carlotto\u201d.<\/p>\n<p>Estela Barnes de Carlotto, de 88 a\u00f1os, es la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, una organizaci\u00f3n no gubernamental creada en 1977 por un grupo de abuelas que empezaron a buscar a sus nietos cuando centenares de beb\u00e9s fueron secuestrados con sus padres o nacieron en centros de detenci\u00f3n clandestinos. Junto a las Madres de Plaza de Mayo, y en plena dictadura, las Abuelas hac\u00edan tareas detectivescas visitando juzgados de menores, orfanatos y oficinas p\u00fablicas, mientras investigaban las adopciones ilegales de la \u00e9poca: los militares daban en adopci\u00f3n a los beb\u00e9s nacidos en cautiverio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Reconocida como una figura de los derechos humanos a nivel global, Estela de Carlotto suele ser candidata al premio Nobel de la Paz. Casada de joven con\u00a0Guido Carlotto, un peque\u00f1o empresario due\u00f1o de una f\u00e1brica de pinturas, tuvo cuatro hijos: Laura, Guido, Remo y Claudia. Estela trabajaba como directora de escuela cuando los militares secuestraron a su hija mayor, Laura, embarazada de dos meses, estudiante de Historia, militante de la Juventud Universitaria Peronista y de Montoneros, una organizaci\u00f3n pol\u00edtica que defend\u00eda la lucha armada. La llevaron al Centro Clandestino \u201cLa Cacha\u201d, de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Cuando secuestraron a su hija, la vida de Estela cambi\u00f3 para siempre: dej\u00f3 su cargo de directora y fue a entrevistarse con diversos militares, hasta que un 25 de agosto de 1978 la llamaron desde una dependencia policial: el cad\u00e1ver de su hija estaba en Isidro Casanova, en el conurbano bonaerense. \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el beb\u00e9?\u201d, pregunt\u00f3 Estela al comisario, que s\u00f3lo respondi\u00f3 que Laura hab\u00eda sido abatida en un enfrentamiento. Dos d\u00edas despu\u00e9s, y sin ning\u00fan documento que acreditara su identidad, la enterraron en el cementerio de La Plata. Por el contacto con sobrevivientes de \u201cLa Cacha\u201d, y el testimonio de un exconscripto, supieron que el hijo de Laura hab\u00eda nacido en cautiverio, que ella lo hab\u00eda llamado Guido y que se lo hab\u00edan quitado cinco horas despu\u00e9s de nacido. Dos meses m\u00e1s tarde, los militares la fusilaron a la vera de una ruta. Pero fue reci\u00e9n en 1984, cuando los restos de Laura fueron exhumados e identificados por el Equipo Argentino de Antropolog\u00eda Forense (eaaf), que la certeza de ese nacimiento tuvo respaldo cient\u00edfico. \u201cPor la pelvis supimos que Laura tuvo un beb\u00e9\u201d, confirm\u00f3 Estela de Carlotto en 1999 durante una entrevista.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En 1987, ya con Estela como presidenta de la instituci\u00f3n, Abuelas cre\u00f3 el Banco Nacional de Datos Gen\u00e9ticos, un organismo clave junto a la Comisi\u00f3n Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para la identificaci\u00f3n de los nietos apropiados ilegalmente durante la dictadura militar. Hasta el momento se encontraron 130. Pero, aunque cada nieto es importante, la noticia de la aparici\u00f3n del nieto n\u00famero 114 dio la vuelta al mundo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El 5 de agosto de 2014 la jueza argentina Mar\u00eda Servini de Cubr\u00eda llam\u00f3 a la sede de Abuelas de Plaza de Mayo en Buenos Aires, pidi\u00f3 hablar urgentemente con Estela de Carlotto y le dijo que su nieto hab\u00eda aparecido. \u201cTras 36 a\u00f1os de b\u00fasqueda se hizo la luz. Apareci\u00f3 mi nieto Guido\u201d, confirm\u00f3 Estela de Carlotto poco despu\u00e9s a la prensa.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Ahora pasaron cuatro a\u00f1os y su nieto est\u00e1 con fiebre, de pie en la planta alta de su casa, y habla de quien es su pareja desde hace nueve a\u00f1os, Celeste Madue\u00f1a.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Me encerr\u00e9 mucho en este \u00faltimo tiempo. Ella sabe que algo me pasa y no se anima a subir<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>al estudio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El 2 de junio de 2018, Ignacio cumpli\u00f3 40 a\u00f1os. Sus amigos lo llaman Pacho. Pero para los que no lo conocen no es\u00a0Ignacio ni Pacho. Es Guido.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Hasta los 36 hab\u00eda sido Ignacio Hurban, hijo \u00fanico de Juana Rodr\u00edguez y Clemente Hurban. Era un pianista y docente del interior, reconocido por un c\u00edrculo chico formado por otros m\u00fasicos de folklore y jazz. Alguien que se hab\u00eda criado en la vida buc\u00f3lica, acostumbrado a una rutina silenciosa y solitaria, de caminatas en calles de tierra, siestas y asados con amigos.<\/p>\n<p>Alguien que hab\u00eda sido educado por dos puesteros rurales cat\u00f3licos en Colonia San Miguel, una comunidad de inmigrantes alemanes a 24 kil\u00f3metros de Olavarr\u00eda. Ya de chico lo llevaban a bailes que se hac\u00edan en clubes de campo, con bandas de m\u00fasica en vivo, y poco tiempo despu\u00e9s lo empezaron a mandar a clases de piano. Aquellos bailes eran una de las pocas salidas que hac\u00edan en familia. Juana y Clemente cuidaban a tiempo completo la estancia \u201cLos Aguilares\u201d, propiedad de Carlos Francisco\u00a0<i>Pancho<\/i>\u00a0Aguilar, un terrateniente de la zona que criaba ganado y caballos, presidente de la Sociedad Rural de Olavarr\u00eda que, en 2007, lleg\u00f3 a ser candidato a segundo concejal en la lista de Uni\u00f3n-PRO, alineado al presidente Mauricio Macri.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Pero durante la adolescencia, Ignacio Montoya Carlotto empez\u00f3 a sospechar de su origen. No hab\u00eda ning\u00fan parecido f\u00edsico entre \u00e9l y sus padres, Juana y Clemente. No hab\u00eda fotos de su nacimiento. Pero se llevaba bien con ellos y las sospechas no pasaron de eso. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 2010, durante un encuentro de \u201cM\u00fasica y Memoria\u201d en Buenos Aires, escuch\u00f3 la historia de Francisco Madariaga Quintela, el nieto 101 de los 130 recuperados hasta entonces por Abuelas de Plaza de Mayo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Esa noche tuvo un pensamiento fugaz y lo comparti\u00f3 con Celeste, su pareja, antes de acostarse: \u201cChe, \u00bfy si mis viejos no son mis viejos?\u201d. Sin embargo, nada pas\u00f3 hasta cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 2 de junio de 2014, su cumplea\u00f1os n\u00famero 36. Ese d\u00eda la militante sindical de Olavarr\u00eda, Celia Lizaso, le cont\u00f3 algo a Celeste, de quien era amiga.<\/p>\n<p>Su padre hab\u00eda trabajado en el campo de Pancho Aguilar y hab\u00eda escuchado decir, all\u00ed, que Ignacio era adoptado. \u201cS\u00e9 que hoy es su cumplea\u00f1os y quiz\u00e1s no sea el mejor momento. Perd\u00f3n, pero no me lo pude aguantar m\u00e1s\u201d, le dijo.<\/p>\n<p>Era lunes. Cuando Celeste volvi\u00f3 a su casa despu\u00e9s del trabajo, Ignacio abri\u00f3\u00a0la puerta esperando un saludo. Ella estaba seria y lo trat\u00f3 algo distante. Eso no era com\u00fan y menos en su cumplea\u00f1os. Celeste se sent\u00f3 y empez\u00f3 a llorar.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Celia Lizaso me cont\u00f3 que Juana y Clemente no son tus viejos. Sos adoptado, Ignacio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Celeste lo abraz\u00f3 sin esperar respuesta. A medianoche, Ignacio sali\u00f3 a caminar solo. Record\u00f3 que meses atr\u00e1s hab\u00eda renovado la licencia de conducir y le hab\u00edan hecho una extracci\u00f3n de sangre. \u00c9l se hab\u00eda fijado por primera vez en el factor: cero positivo. Alguien le hab\u00eda dicho que la \u00fanica forma de tener ese grupo sangu\u00edneo era que al menos uno de sus padres tambi\u00e9n lo tuviera. Pero \u00e9l sab\u00eda que Juana y Clemente no eran cero positivo. Prolong\u00f3 la caminata y antes de volver a su casa, llor\u00f3, en privado y largamente.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente le dijo a Celeste: \u201cNac\u00ed en 1978. \u00bfNo ser\u00e9 hijo de desaparecidos?\u201d. Entonces busc\u00f3 el mail de Abuelas de Plaza de Mayo, escribi\u00f3 y le respondieron enseguida. Despu\u00e9s de una serie de intercambios, viaj\u00f3 a la sede en Buenos Aires.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Si voy a fondo con mi identidad, \u00bfles va a pasar algo a mis viejos Juana y Clemente? \u2014pregunt\u00f3, cuando lo atendieron.<\/p>\n<p>\u2014Si ellos no tuvieron ning\u00fan v\u00ednculo con la dictadura, seguramente no\u00a0les pase nada \u2014le respondieron los asesores de Abuelas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Ignacio accedi\u00f3, entonces, a hacerse una prueba de adn. Hizo consultas a referentes de derechos humanos de Olavarr\u00eda, como Rosana Casataro, que le dijo: \u201cFijate cuando te den la partida de nacimiento. En las identidades dudosas suelen poner direcciones de domicilios particulares, y no de hospitales o cl\u00ednicas\u201d. Fueron d\u00edas agotadores. Lo paralizaba la idea de hablar con Juana y Clemente. Pero finalmente los invit\u00f3 a su casa, un domingo. Prepar\u00f3 un mate y, sin dilaciones, les cont\u00f3 que sab\u00eda que era adoptado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Juana y Clemente se miraron en silencio. Y minutos despu\u00e9s habl\u00f3 Juana. Dijo que Pancho Aguilar, su patr\u00f3n, sab\u00eda que ellos no pod\u00edan tener hijos. Un d\u00eda se apareci\u00f3 en la estancia y les dijo que\u00a0hab\u00eda un beb\u00e9 en La Plata, que era de una familia que no lo quer\u00eda, que \u00e9l se iba a encargar de los papeles. Que era todo legal. Entonces se subieron al auto de Aguilar y fueron hasta La Plata. Ellos \u2014le dijeron a Ignacio\u2014 hab\u00edan recibido al beb\u00e9 de manos de Aguilar en un sitio que no recordaban. Jam\u00e1s hab\u00edan visto a la familia del beb\u00e9 ni a ninguna otra persona. \u201cPor la salud del ni\u00f1o es preferible que nunca le digan nada\u201d, les dijo el patr\u00f3n.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Te quisimos contar miles de veces, hijo, pero tuvimos miedo de tu reacci\u00f3n. Lo \u00fanico que quiero que sepas es que te amamos. Nunca hicimos nada malo \u2014termin\u00f3 Juana.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Te amamos, hijo \u2014acompa\u00f1\u00f3 Clemente.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n los amo con locura, viejos. Pero quiero decirles que voy a averiguar todo \u2014respondi\u00f3 Ignacio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, hijo, nosotros te vamos a apoyar \u2014dijo Juana.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, Ignacio fue al Registro Civil. Le dieron una copia de su partida de nacimiento. La direcci\u00f3n que figuraba no era la de un hospital ni la de una cl\u00ednica: era la direcci\u00f3n de la casa de Pancho Aguilar \u2014que muri\u00f3 en 2014\u2014, justo frente al Conservatorio de M\u00fasica donde Ignacio daba clases de piano.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-240605\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto-3.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"408\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras la prueba de adn, se confirm\u00f3 que Ignacio Montoya Carlotto es hijo de Laura Carlotto y Walmir\u00a0<i>Pu\u00f1o<\/i>\u00a0Montoya, dos militantes pol\u00edticos del peronismo que fueron secuestrados en 1977 y asesinados, en distintas secuencias, por la dictadura militar. El cuerpo de Montoya hab\u00eda sido enterrado como NN en el Gran Buenos Aires y reci\u00e9n en 2009 sus restos fueron identificados por el eaaf. Laura ten\u00eda 23 a\u00f1os y\u00a0<i>Pu\u00f1o<\/i>, que hab\u00eda nacido en el sur argentino y era baterista y piloto civil, 25. Se hab\u00edan conocido en La Plata. Se cree que Ignacio naci\u00f3 en cautiverio en un hospital militar, aunque no hay precisiones. Lo que est\u00e1 claro es que naci\u00f3 el 2 de junio de 1978.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La causa judicial que actualmente investiga la apropiaci\u00f3n il\u00edcita de Ignacio Montoya Carlotto involucra a Clemente Hurban y Juana Rodr\u00edguez \u2014quienes lo inscribieron como hijo biol\u00f3gico el mismo d\u00eda de su nacimiento y le pusieron el apellido Hurban\u2014 y al m\u00e9dico policial Julio Sacher, acusado de manipular el acta. La \u00fanica querellante es su abuela materna, Estela Barnes de Carlotto. Juana y Clemente est\u00e1n acusados de \u201cfalsedad ideol\u00f3gica\u201d y \u201calteraci\u00f3n del estado civil de un menor\u201d y podr\u00edan ir a prisi\u00f3n por delitos de lesa humanidad. El procesamiento est\u00e1 firme y se espera el juicio oral.<\/p>\n<p>El robo de beb\u00e9s fue una pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica del terrorismo de Estado, y por este delito, considerado como crimen de lesa<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>humanidad \u201cen el marco de un genocidio dirigido contra militantes sociales, barriales, sindicales y estudiantiles\u201d\u2014seg\u00fan consider\u00f3 la Justicia argentina\u2014, el dictador Jorge Rafael Videla fue condenado a 50 a\u00f1os de prisi\u00f3n en 2012.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Dos mil dieciocho fue el a\u00f1o de su vida en el que Ignacio m\u00e1s se enferm\u00f3, y durante el cual tambi\u00e9n cambi\u00f3 ciertas costumbres. Conduce m\u00e1s lentamente, se alimenta mejor, pasa tiempo en el placard eligiendo la ropa, aprendi\u00f3 a nadar y dedica tardes a juntadas con amigos sin mirar el reloj. Dice que antes sol\u00eda ser charlat\u00e1n. Ahora no.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Y no es que me mande la parte de que escucho mejor a las personas, eh. Empec\u00e9 a estar m\u00e1s callado. Me siento otra persona. Y no lo digo con orgullo. Lo digo con asombro.<\/p>\n<div id=\"attachment_240604\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-240604 size-full\" title=\"Retratos de Ignacio con sus abuelas, Estela de Carlotto y Hortensia Tenchi de Montoya.\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto-4.jpg\" alt=\"Retratos de Ignacio con sus abuelas, Estela de Carlotto y Hortensia Tenchi de Montoya.\" width=\"620\" height=\"947\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Retratos de Ignacio con sus abuelas, Estela de Carlotto y Hortensia Tenchi de Montoya.<\/p>\n<\/div>\n<p>Las familias crean los paladares de sus miembros. Eso piensa Ignacio cuando habla de las comidas de Juana, la \u201cmam\u00e1\u201d, como suele nombrarla.<\/p>\n<p>\u2014Me encantan sus estofados y hay una torta de chocolate con vinagre que es\u00a0una\u00a0<i>bom-ba<\/i>\u00a0\u2014dice, acentuando las s\u00edlabas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En el campo, Juana sacaba los productos frescos de la huerta. Ignacio dice que hasta hoy suele organizar encuentros con amigos s\u00f3lo para probar su comida. La pasta frola. Los alfajores de maicena. Los escabeches. El\u00a0<i>lemon pie<\/i>. Los sorrentinos.<\/p>\n<p>La primera vez que fue a comer con los Carlotto dice que sinti\u00f3 un choque de sabores. Lo habl\u00f3 luego con sus primos. Para Ignacio, los Carlotto cocinan fuerte. Un par de veces se descompuso. \u201cEstoy habituado a la comida casera, soy quisquilloso para cocinar y elegir los productos\u201d, dice. Viajar por el mundo en los \u00faltimos a\u00f1os le hizo conocer otros platos. Se pone contento cuando recuerda la pizza de pepperoni en Nueva York, el cacio e pepe de un restaurante de Roma y el escalope de las Islas Gal\u00e1pagos. A sus nuevos t\u00edos les debe el gusto por el whisky y por los vinos de alta gama.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Pero la comida m\u00e1s rica que existe, seg\u00fan Ignacio, es la de Juana.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Mis viejos me ocultaron que fui adoptado pero les creo que no sab\u00edan nada m\u00e1s, siempre fueron sumisos con el patr\u00f3n para el que trabajaron 50 a\u00f1os.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Es oto\u00f1o de 2018 y llueve. En el pueblo todos duermen la siesta. En el centro del estudio de Ignacio hay un piano Yamaha de cola \u2014modelo C7, importado de Jap\u00f3n, a\u00f1o 2015\u2014. Sobre la mesa, un equipo de mate, la novela\u00a0<i>Rey de Azares<\/i>, de Silvana Melo \u2014con dedicatoria de Celeste del primer aniversario de novios: \u201cUn a\u00f1o juntos. Te amo\u201d\u2014, y una computadora prendida. Tiene la agenda tomada por recitales que llevar\u00e1 adelante con sus distintas formaciones como m\u00fasico: \u201cIgnacio Montoya Carlotto Septeto\u201d, \u201cIgnacio Montoya Carlotto Tr\u00edo\u201d, el grupo de blues Forasteros, un d\u00fao de tango y otro d\u00fao de m\u00fasica argentina con el guitarrista Valent\u00edn Reiners. Ceba mate amargo. Por los amplios ventanales de su estudio se distingue un monte de \u00e1rboles frondosos. Su casa es la \u00faltima de la calle Per\u00f3n, de tierra, y la \u00fanica con planta alta. De a ratos se escuchan los ladridos de Chicha y algunas r\u00e1fagas de viento. Abajo est\u00e1n Celeste, de 42 a\u00f1os, y Lola, la hija de ambos que acaba de cumplir dos.<\/p>\n<p>\u2014Celeste empez\u00f3 a joderme que me parec\u00eda a Estela de Carlotto y yo dec\u00eda en broma que ojal\u00e1 me tocara esa suerte, ja.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El martes 5 de agosto de 2014, por la ma\u00f1ana, hab\u00eda comprado unos bizcochos y estudiaba ejercicios de piano cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono de su casa. Era un n\u00famero de Buenos Aires que no conoc\u00eda. Del otro lado, la voz de una mujer.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014La mujer se present\u00f3 como Claudia Carlotto, presidenta de la conadi. Me dijo que la prueba hab\u00eda dado positiva y que era el nieto de Estela de Carlotto. Y dijo que\u00a0era mi t\u00eda. Recuerdo que le respond\u00ed: \u201cBueno, gracias por la informaci\u00f3n\u201d. Lo primero que hice fue llamarla a Celeste y grit\u00f3 como loca. Despu\u00e9s a mi amigo Valent\u00edn Reiners y se qued\u00f3\u00a0<i>shockeado<\/i>. Me qued\u00e9 en silencio en mi estudio y despu\u00e9s me met\u00ed en internet. Para entonces el pa\u00eds ya me llamaba Guido, el nieto de Estela. El nieto recuperado 114. Ah\u2026 y esos bizcochos no los compr\u00e9 nunca m\u00e1s. Eran mis favoritos.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s, las pantallas de la televisi\u00f3n repet\u00edan la imagen de un grupo de personas euf\u00f3ricas que orbitaban alrededor de la figura de Estela de Carlotto en la sala principal de Abuelas de Plaza de Mayo. A su lado estaba sentado un joven\u00a0de rulos blancos que agarraba t\u00edmidamente un micr\u00f3fono. Fue la conferencia de prensa m\u00e1s exitosa en la historia de las Abuelas, un pico de\u00a0<i>rating<\/i>: hab\u00eda aparecido, despu\u00e9s de 36 a\u00f1os de b\u00fasqueda, el nieto de Estela de Carlotto, una de las referentes de los organismos de derechos humanos m\u00e1s cercanas al entonces gobierno de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Buenas tardes a todos. Yo soy Ignacio\u2026 o Guido, porque ella, la abuela, est\u00e1 muy firme con esa decisi\u00f3n \u2014dec\u00eda el hombre de rulos blancos.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Y hacia el final, en tono grandilocuente:<\/p>\n<p>\u2014S\u00e9 que con esta nueva vida entrar\u00e9 en los libros de historia.<\/p>\n<p>Pasaron cuatro a\u00f1os de eso y ahora Ignacio Montoya Carlotto est\u00e1 en la cocina de su casa preparando una salsa para los fideos. Cuando repasa esa conferencia y otras palabras de entrevistas que dio dice que, muchas veces, se siente avergonzado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014No hab\u00eda tiempo de pensar, repet\u00eda frases hechas. Hab\u00eda una urgencia tremenda y muchos me exhibieron como un trofeo pol\u00edtico. El precio de saber la verdad es muy costoso. Y quiz\u00e1s no me cuidaron demasiado. Pero, bueno,\u00a0me dej\u00e9 llevar por ese momento. Cuando me vuelvo a leer o a escuchar es como si hubiera alguien dict\u00e1ndome un guion.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Ese d\u00eda de la conferencia hubo gente que llor\u00f3 y se abraz\u00f3 en la calle\u2026<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, me alegr\u00f3 mucho ver la emoci\u00f3n de las personas. A m\u00ed todo eso me pas\u00f3 por encima. Lo viv\u00ed como una pel\u00edcula donde era el protagonista pero a la vez estaba ausente, en otra parte. De pronto descubr\u00ed a dos familias desconocidas, me recibi\u00f3 la presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, viaj\u00e9 a visitar al papa Francisco. Me ofrecieron cargos pol\u00edticos. Yo me reconozco en el pensamiento de izquierda, pero no me gusta que la militancia se meta con el arte.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora?<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00a1Y ahora ac\u00e1 me ves cocinando! Y en el medio hubo un cambio de gobierno, hubo dos mundiales de f\u00fatbol, fui pap\u00e1. Y termin\u00e9 la casa con mis propias manos. \u00bfSab\u00e9s que soy maestro mayor de obras? Es mi \u00fanico t\u00edtulo, porque nunca me recib\u00ed en el conservatorio de m\u00fasica.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La primera vez que vio una pianola fue en la estancia donde se crio. Su primer piano se lo compr\u00f3 a los 21 a\u00f1os. \u201cMe cost\u00f3 un ojo de la cara. Mis viejos me apoyaban con la m\u00fasica y trabajaban doble turno, pero tuve que hacer mis propios ahorros. Una se\u00f1ora de una casa de m\u00fasica me dijo que, con la plata que yo ten\u00eda, me pod\u00eda comprar una parrilla, pero no un piano. Volv\u00ed hace poco, me atendi\u00f3 la misma mujer y le fui usando todos los pianos. Le dec\u00eda \u2018\u00e9ste es una porquer\u00eda, es un robo lo caro que est\u00e1\u2019 y as\u00ed hasta que me fui\u201d.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>A pocos metros de ese piano hay un cuadro que le dedic\u00f3 el ilustrador Liniers. Recibi\u00f3 otros cientos de regalos, como un rosario que usaron los sobrevivientes de la tragedia de Los Andes de 1972, e incluso hay cajas que a\u00fan no abre. En una mesa, detr\u00e1s de una fila de botellas de whisky, hay un juego de mates que le regal\u00f3 una artesana.<\/p>\n<p>\u2014Nunca los us\u00e9. Dicen que la misma colecci\u00f3n s\u00f3lo la tienen la expresidenta Cristina y el Papa. Pero estoy c\u00f3modo con mi mate.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Cuando se hizo conocido, el presidente de River, el club del cual Ignacio es fan\u00e1tico, lo invit\u00f3 a la cancha. \u00c9l nunca hab\u00eda ido y fue con sus mejores amigos. Le preguntaron qu\u00e9 nombre quer\u00eda que le estamparan a la camiseta. \u201cIgnacio\u201d, respondi\u00f3. Poco despu\u00e9s se hizo el nuevo documento de identidad, donde mantuvo su nombre de siempre.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Al principio acept\u00e9 que me llamaran Guido porque cre\u00ed que iba a sumar \u2014dice y se echa hacia atr\u00e1s en un sill\u00f3n\u2014. Pero estaba haci\u00e9ndoles un favor a los dem\u00e1s, quer\u00eda quedar bien con todos. Fue un error. Y me di cuenta de que la carga simb\u00f3lica del nombre Guido tapaba a Ignacio. \u00bfSab\u00e9s qu\u00e9? Muy poco despu\u00e9s del llamado de mi t\u00eda Claudia Carlotto y de todo lo que me pas\u00f3, abr\u00ed un documento de Word en mi\u00a0<i>tablet<\/i>\u00a0y escrib\u00ed Ignacio Montoya Carlotto. Y jam\u00e1s lo borr\u00e9.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En 2015 se public\u00f3 el libro\u00a0<i>El nieto. La tr\u00e1gica y luminosa historia de Ignacio \u201cGuido\u201d Montoya Carlotto<\/i>, de Roberto Caballero y Mar\u00eda Seoane. Cuando lo tuvo en sus manos, Ignacio se enfureci\u00f3 y pens\u00f3 en llamar a la editorial Sudamericana.<\/p>\n<p>\u2014No lo pod\u00eda creer. Sent\u00ed un retroceso enorme, porque durante meses trabaj\u00e9 mucho en posicionarme como Ignacio y ac\u00e1 aparec\u00eda el nombre Guido entre comillas. Se public\u00f3 con apuro \u2014dice y ahora lo hojea, en la biblioteca de su estudio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En el libro tach\u00f3 con l\u00e1piz el nombre Guido, todas las veces en las que aparece.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Es incre\u00edble que la gente me siga llamando Guido. Yo no siento que haya recuperado mi identidad. En tal caso, se me complet\u00f3 el cuadro identitario. Antes de aparecer como el nieto de Estela ten\u00eda una vida de 36 a\u00f1os. Eso no hab\u00eda sido una mentira. Supongo que cada nieto tiene su propia historia, hay quienes vivieron en un c\u00edrculo de horror. Creo que el nombre es una construcci\u00f3n, mientras que el apellido es una herencia. Y yo me cambi\u00e9 el apellido, pero la gente sigue viendo lo que quiere ver.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Hace un largo silencio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Que mis viejos Juana y Clemente puedan terminar en la c\u00e1rcel por mi historia\u2026 es algo que no podr\u00eda soportar. Todo un buffete de abogados sigue la causa judicial, a m\u00ed me estresa. Ellos viven cerquita de casa, tienen una hermosa relaci\u00f3n con nosotros y con mi hija.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En julio de 2018 circul\u00f3 en portales period\u00edsticos que hab\u00eda dicho que le \u201cpagaron por participar en el fraude para ser nieto de Estela\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Es un desgaste de energ\u00eda, me veo obligado a desmentir. Y otra cosa que jode es recibir amenazas. Tanto por izquierda como por derecha. Hay mucho comisario ideol\u00f3gico que escupe odio porque no me puse el nombre Guido, como si hubiera sido una ofensa a los principios de los setenta por rechazar a mis padres militantes. Y, en la otra vereda, est\u00e1n los fascistas. Hace unos d\u00edas una se\u00f1ora escribi\u00f3 en Twitter: \u201cEste vago tendr\u00eda que estar muerto. Qu\u00e9 flojos estuvieron mis queridos militares\u201d. Puff.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-240603\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto-5.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"933\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es un lunes de septiembre de 2018, en la sede principal de Abuelas de Plaza de Mayo, en Buenos Aires, y Estela de Carlotto camina desde su despacho hacia una peque\u00f1a sala con piso de madera.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es eso? \u00bfQui\u00e9n lo dej\u00f3 ac\u00e1? \u2014pregunta a una secretaria mientras se\u00f1ala un mueble en un rinc\u00f3n.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Son tiempos agitados. Sus agentes de prensa dicen que los organismos de derechos humanos, desde que asumi\u00f3 el presidente Mauricio Macri, est\u00e1n en estado de alerta. En noviembre de 2018, la justicia argentina liber\u00f3 a Rufino Batalla, uno de los represores condenados por el asesinato de Laura Carlotto, su hija.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Me canso r\u00e1pido, mi agenda est\u00e1 completa. Cuando vengo a Abuelas es como si estuviera con mi familia. Es cierto que mi ritmo es lento, una pierna me molesta pero no pienso operarme \u2014dice y entrelaza las manos en su rodilla derecha, hasta donde llega el ruedo de su pollera negra.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Huele a crema y a perfume, tiene un collar blanco, pulseras, anillos, aros,\u00a0un maquillaje sobrio. Dice que la \u00faltima vez que vio a su nieto fue hace veinte d\u00edas en el recital de Caf\u00e9 Vinilo, en Buenos Aires.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014En un momento agarr\u00f3 el micr\u00f3fono y me salud\u00f3 especialmente. Me vibr\u00f3 el cuerpo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Cuando vio por primera vez a su nieto, sin embargo, se desilusion\u00f3.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me indign\u00e9 porque no se parece en nada a Laura! \u2014dice, abriendo la boca y dejando ver unos dientes blanqu\u00edsimos\u2014. Se parece f\u00edsicamente al padre, a Pu\u00f1o Montoya. Y la vocaci\u00f3n art\u00edstica tambi\u00e9n la sac\u00f3 de \u00e9l, que era baterista. Ojo, mi marido era un gran aficionado a la m\u00fasica y est\u00e1 mi vocaci\u00f3n docente que \u00e9l tiene tambi\u00e9n, eh. Y en car\u00e1cter es parecido a Laura. Una personalidad fuerte, decidida, frontal.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Abre la palma derecha de su mano y cuenta con los dedos.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Faltan recuperar m\u00e1s de 300 nietos. El tiempo apremia. Por eso me apuro con el m\u00edo y le exijo m\u00e1s comunicaci\u00f3n.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo se llevan?<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Bien, puedo decir que nos conocemos m\u00e1s o menos \u2014hace un adem\u00e1n con la mano\u2014. Me encontr\u00e9 con un hombre ya formado. Al principio lo vi entusiasmado, los primeros tiempos fueron de unidad. Viajamos por el mundo, conoci\u00f3 lugares que le abrieron las puertas a su m\u00fasica. Creo que se desconcert\u00f3 porque vio que \u00e9ramos muchos. Los Carlotto somos bochincheros y pesados, tengo otros 13 nietos, imaginate.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Su pesta\u00f1eo es lento, apenas mueve los ojos. De pronto, mira a su alrededor: en una mesa hay una estatuilla a las Abuelas de Plaza de Mayo por su trayectoria y, en la pared, cuelga un cartel con fotos de militantes pol\u00edticos desaparecidos por la dictadura militar.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00c9l hizo un\u00a0<i>impasse<\/i>. S\u00e9 lo dif\u00edcil que es descubrir el enga\u00f1o, saber que tus padres no son los que dec\u00edan que eran \u2014la voz suena severa\u2014. Pero mi verdad es otra. A mi nieto se lo robaron, no fue que otros lo hab\u00edan abandonado y \u00e9stos lo adoptaron despu\u00e9s. \u00c9l dice que los perdon\u00f3, yo no soy qui\u00e9n para perdonar ni para juzgar, en toda caso ser\u00eda Laura. Y Laura no est\u00e1. Ella lo hab\u00eda esperado con mucho amor. Laura es una m\u00e1rtir, hab\u00eda perdido dos beb\u00e9s antes y en cambio a \u00e9l lo tuvo sano y en condiciones inhumanas. Esa herida no cicatriza.<\/p>\n<p>Todo el cuerpo se sostiene, recto y firme, en el respaldo del sill\u00f3n. Cuando habla parece tener una sonrisa permanente, casi como un reflejo de los m\u00fasculos de la cara.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Su hija, Lola, tiene una conexi\u00f3n especial conmigo \u2014dice, cambiando bruscamente de tema\u2014. Me ve y se pone contenta. En el \u00faltimo cumplea\u00f1os de Pacho con mi hija Claudia le compramos una bandeja car\u00edsima, de las que pasan m\u00fasica vieja. Y le llev\u00e9 cositas que eran de Laura. Le trato de meter familia\u00a0con regalos \u2014dice y r\u00ede.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Laura Carlotto trabajaba en la f\u00e1brica de su padre y en sus ratos libres pintaba objetos. Como unos platos que su madre guard\u00f3 por d\u00e9cadas hasta que en el \u00faltimo tiempo se los llev\u00f3 a su nieto a Olavarr\u00eda. El \u00faltimo obsequio fue para su bisnieta Lola: un anillo con perla que le regal\u00f3 a Laura cuando hab\u00eda cumplido 15 a\u00f1os.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Me doli\u00f3 mucho que no se haya puesto Guido como nombre, en su documento. Pero lo respet\u00e9, me llam\u00f3 para comunic\u00e1rmelo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 le dijo?<\/p>\n<p>\u2014Me explic\u00f3 que Guido estaba borrando a Ignacio y le respond\u00ed que su mam\u00e1 quiso llamarlo Guido, como su abuelo. Contest\u00f3 que yo pod\u00eda llamarlo Guido cuando quisiera. Pero a partir de ah\u00ed no puedo decirle Guido. Como tampoco le puedo decir Ignacio, porque no s\u00e9 de d\u00f3nde sali\u00f3 ese nombre. Entonces le digo\u00a0<i>Pacho<\/i>. Me enter\u00e9 que as\u00ed le hab\u00edan puesto en el secundario sus amigos porque era pachorra y me dio ternura. Como es ahora, una personalidad lenta.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_240594\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-240594\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto-14.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"933\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Estela de Carlotto es referente de los organismos\u00a0de los derechos humanos en Argentina.<\/p>\n<\/div>\n<p>En los pasillos de Abuelas de Plaza de Mayo suena un tel\u00e9fono y se escuchan conversaciones de oficina.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00c9l est\u00e1 en otra etapa, m\u00e1s distante, pero no sin cari\u00f1o \u2014contin\u00faa, como si s\u00f3lo hablara consigo misma\u2014. No es demostrativo, no te abraza, no te besuquea. Nunca me dijo: \u201cTe quiero, abuela\u201d. Trato que \u00e9l sea feliz, no ser un impedimento de nada. Para m\u00ed, ellos no son sus padres adoptivos, son apropiadores. Para \u00e9l son sus padres, que lo criaron bien y con amor. Entonces trato de que no sufra por c\u00f3mo pienso. Me invita a su cumplea\u00f1os y voy sabiendo que ellos est\u00e1n en el mismo sal\u00f3n, pero no voy a tener ninguna conversaci\u00f3n con esa gente porque hay algo que me trasciende y es el dolor. Es mi hija la que est\u00e1 ah\u00ed.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Habla de comidas. Cuenta que le encantan los fideos que amasa su nieto cada vez que viaja a visitarlo. Dice que Pacho se lleva \u201cmuy bien\u201d con su hija Claudia, que tiene un buen trato con el resto de sus hijos y que \u201ces compinche\u201d con sus primos.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Y yo siempre quiero m\u00e1s, y m\u00e1s, y m\u00e1s. Mis hijos me critican que estoy pendiente de \u00e9l, pero le rogu\u00e9 tanto a Dios\u2026 No me quer\u00eda morir sin encontrarlo, lo busqu\u00e9 por el mundo, y ahora le pido que me deje vivir bastante para seguir conoci\u00e9ndolo. Si lo hubiera encontrado a sus cinco a\u00f1os, habr\u00eda sido distinto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo ve la causa judicial por la apropiaci\u00f3n de su nieto?<\/p>\n<p>\u2014La justicia est\u00e1 actuando y no podemos detenerla. Fue caratulada como delitos de lesa humanidad y eso complica la situaci\u00f3n. Entiendo que los que hicieron de padres adoptivos fueron v\u00edctimas de un patr\u00f3n autoritario. Pero son responsables del robo de un beb\u00e9. Y deben pagar por ese delito. La ignorancia m\u00e1s el temor a\u00a0perder el trabajo pienso que fueron determinantes para que se mantuviera el secreto. Ahora\u2026 me cuesta entenderlo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Porque la gente de campo tiene c\u00f3digos.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>Si viene un ternero con la marca de nacimiento de una hacienda vecina, \u00bfqu\u00e9 hace un pe\u00f3n? \u00bfSe lo carnea y se lo come? \u00bfO busca devolverlo a los due\u00f1os? Me cuesta pensar que no hayan buscado a los verdaderos padres. \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda ese beb\u00e9? \u00c9sa es una pregunta naturalmente humana, es dif\u00edcil pensar que no se la hayan hecho.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Se detiene como si buscara las palabras justas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Hay otros nietos que me dicen \u201cEstela, tuviste suerte. Yo para querer a mi abuela tard\u00e9 seis o siete a\u00f1os. Y la odiaba\u201d. Mi nieto no. Vino, se integr\u00f3 y ahora est\u00e1 haciendo un proceso. A m\u00ed me da pena que est\u00e9 sufriendo en algo que no tiene por qu\u00e9. Y\u2026 tiene su personalidad, vamos. Los m\u00fasicos piensan mucho en ellos. Les juega el ego.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Hace pocas semanas, buscando una partida de nacimiento de su hija Laura, hall\u00f3 un \u201cmu\u00f1equito\u201d que guarda como un amuleto desde los ochenta, cuando se lo encontr\u00f3 en un parque de Bruselas, B\u00e9lgica, antes de una entrevista en la oea. Es otro de los presentes que desea dar a su nieto.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Con mi nieto ya nos hab\u00edamos cruzado sin saber qui\u00e9nes \u00e9ramos \u2014dice mientras mira un punto de la pared y, de pronto, parece orgullosa\u2014. Nos hab\u00edamos visto en la Universidad Nacional de Quilmes y en los juegos bonaerenses\u00a0de Mar del Plata, \u00e9l hab\u00eda ido a tocar con su piano. Te voy a contar un secreto.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La familia Carlotto suele festejar la Nochebuena en la casa de Claudia, su hija, en las afueras de La Plata. All\u00ed arman un \u00e1rbol navide\u00f1o y cada uno deja un mensaje, como si pidiera un deseo. \u201cPuedo dar fe que el 99.9 se han cumplido\u201d, dice ahora Estela, que la \u00fanica vez que se anim\u00f3 a dejarlo fue en 2013 cuando escribi\u00f3 en un papel: \u201cEncontrar a mi nieto Guido\u201d.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Quedamos poquitas abuelas, pero hay muchos nietos que nos ayudan y van a tomar la posta.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfY su nieto participa de las actividades de las Abuelas de Plaza de Mayo?<\/p>\n<p>\u2014No, \u00e9l ha tomado distancia de los organismos. Por supuesto me gustar\u00eda que estuviera m\u00e1s ac\u00e1. Pero \u00e9l est\u00e1 en su m\u00fasica. Lo de \u00e9l es un proceso. Hace poco me llam\u00f3 por tel\u00e9fono. Decidi\u00f3 que esas personas \u2014por Juana y Clemente\u2014 sean tambi\u00e9n los abuelos de Lola. Eso es mentirle. Mi temor es que haya gente que le est\u00e9 dando malos consejos. Por ejemplo, vos pod\u00e9s tener un psic\u00f3logo que en vez de hacerte bien, te haga mal.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Antes de cortar el tel\u00e9fono, en esa charla, Estela le dijo: \u201c\u00a1Vos ten\u00e9s la sangre de Laura! \u00a1Laura te tuvo nueves meses en la panza. Ella es la abuela!\u201d.<\/p>\n<p>Luce desconcertada. Menea la cabeza en se\u00f1al de negaci\u00f3n.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014El a\u00f1o pasado en Espa\u00f1a un periodista quiso hacernos una entrevista y \u00e9l se neg\u00f3. Fue una pu\u00f1alada. He le\u00eddo cosas de \u00e9l que me han molestado, como lo que escribi\u00f3 en su Facebook cuando se cumplieron cuatro a\u00f1os de que lo encontramos. No entiendo por qu\u00e9 escribe esas cosas.<\/p>\n<p>Una secretaria llama a la puerta con un par de golpes r\u00e1pidos. Le avisa que el\u00a0<i>remisse<\/i>\u00a0para llevarla de regreso a La Plata, donde vive, est\u00e1 esperando en la puerta.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Por favor, resalt\u00e1 que lo amo mucho. Lo \u00fanico que quiero es que est\u00e9 bien y pueda ser feliz.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_240595\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-240595\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto-13.jpg\" alt=\"Claudia Carlotto, t\u00eda de Ignacio en el living de su casa.\" width=\"620\" height=\"412\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Claudia Carlotto, t\u00eda de Ignacio en el living de su casa.<\/p>\n<\/div>\n<p>\u201cHace cuatro a\u00f1os atr\u00e1s, dentro de unas horas recibir\u00eda un llamado. [\u2026] Del colgar esa llamada en adelante se desat\u00f3 una suerte de alegr\u00eda colectiva, como no tengo registros antes. Hab\u00edan encontrado una m\u00e1s, de las cerca de 300 personas, quiz\u00e1s de las m\u00e1s buscadas del pa\u00eds, buscadas a lo largo de la naci\u00f3n, y a lo ancho del mundo entero. Esa alegr\u00eda, que vi en los dem\u00e1s, que entend\u00ed durante meses en los ojos de los otros, no se vivi\u00f3, ni se vive igual en la primera persona m\u00eda. [\u2026] Una puerta se abri\u00f3 ese d\u00eda a una tempestad tr\u00e1gica; de politizaci\u00f3n, noticias, periodismos varios, amenazas, expectativas y simbolismos; que quiz\u00e1s poco tienen que ver con la cosa, una especie de convidado de piedra a esa alegr\u00eda de todos. Ese vendaval mud\u00f3 en tierra arrasada muchas de las cosas m\u00edas; la calma, lo hecho hasta ah\u00ed, lo merecido, lo anterior a ese llamado, hasta mi nombre se fue al olvido en las vidrieras de las noticias. Por eso, siento este d\u00eda con la serena calma de lo justo. Vamos a encontrar los que faltan. PAZ\u201d.<\/p>\n<p>El 5 de agosto de 2018, a cuatro a\u00f1os de conocer su identidad, Ignacio Montoya Carlotto public\u00f3 ese texto en su muro de Facebook. Dos d\u00edas antes, las Abuelas de Plaza de Mayo hab\u00edan anunciado la identidad del nieto restituido n\u00famero 128, Marcos Eduardo Ramos.<\/p>\n<p>\u2014S\u00f3lo interpretaron bien mis palabras los que me conocen \u2014dice Ignacio Montoya Carlotto por tel\u00e9fono acerca de las repercusiones negativas de su texto mientras viaja a tocar en un Congreso Internacional de Educaci\u00f3n y Salud en la Universidad de C\u00f3rdoba. Tras la publicaci\u00f3n, recibi\u00f3 comentarios de referentes de organismos de derechos humanos del tipo \u201cno podemos creer que est\u00e9s triste por lo que te pas\u00f3\u201d\u2014. En general hay una floja comprensi\u00f3n del texto. Cuando est\u00e1s tan anclado en tu ideolog\u00eda, es dif\u00edcil pensar que lo que le\u00e9s te transforme. Esto me hace dar cuenta de que, para ser m\u00e1s claro, hay que ser brutal.<\/p>\n<p>Valent\u00edn Reiners es guitarrista, docente y director de una orquesta de jazz.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Me siento como el hermano mayor de Pacho, hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os que lo conozco \u2014dice apurando el paso por el centro de Olavarr\u00eda para buscar a uno de sus tres hijos que est\u00e1 en clase de computaci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>Valent\u00edn fue una de las primeras personas a las que llam\u00f3 cuando le confirmaron que era el nieto de Estela de Carlotto.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfA no sab\u00e9s de qui\u00e9n soy nieto?\u201d, le dijo Ignacio. \u201cNo s\u00e9, Pacho. Decime\u201d, respondi\u00f3 Valent\u00edn. \u201cSoy el nieto de Estela, boludo\u201d, dijo Ignacio. Pocos minutos despu\u00e9s, el Facebook de quien entonces era Ignacio Hurban estall\u00f3. Su p\u00e1gina\u00a0<i>www.ignaciohurban.com.ar<\/i>, donde estaban sus datos como m\u00fasico, colaps\u00f3 el servidor. Valent\u00edn llam\u00f3 a sus amigos y acordaron no hablar con la prensa. Por esas horas,<br \/>\n<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>Ignacio sali\u00f3 en el auto para buscar a Juana y Clemente. Ellos no quer\u00edan dejar el campo, pero los convencieron.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Se lo ve\u00eda avasallado por el entorno. Fue el momento de lo que en la sanaci\u00f3n pr\u00e1nica conocemos como \u201ccristalizaci\u00f3n del karma\u201d. Lo acompa\u00f1amos a Buenos Aires en dos autos. \u00c9l quer\u00eda ver a Estela, estaba intrigado \u2014dice Valent\u00edn Reiners\u2014. Despu\u00e9s, ya no era \u201cvamos a comer una pizza o tocar en un concierto\u201d, sino que para muchos era estar con el nieto de Estela. Sobre los hombros de Pacho empez\u00f3 a crecer una gran presi\u00f3n. Y ahora, despu\u00e9s de todo ese\u00a0<i>shock<\/i>, se debe estar preguntando \u201c\u00bfc\u00f3mo sigo con mi vida?\u201d.<\/p>\n<p>A pocas cuadras del centro de Olavarr\u00eda, Tito Rosell\u00f3 riega las plantas de su casa. Da clases en una escuela de m\u00fasica. Es la voz y bater\u00eda del grupo de blues\u00a0Forasteros, donde Ignacio Montoya Carlotto toca los teclados.<\/p>\n<p>\u2014Cuando se descubri\u00f3 su identidad y lo conoci\u00f3 todo el mundo grabamos un disquito en un estudio de Buenos Aires superprofesional. Eso no hubiera pasado nunca. Un d\u00eda Pacho me llam\u00f3: \u201cChe, voy a tener que suspender el ensayo\u201d. Le dije que no se preocupara, y me respondi\u00f3: \u201cEs que estoy ac\u00e1 con Cristina, la presidenta, y no s\u00e9 c\u00f3mo hacer\u201d. \u00c9l nunca dej\u00f3 de tocar en los clubes de barrio, los centros culturales, los bares chicos.<\/p>\n<p>Tito ense\u00f1a la sala de ensayo de Forasteros: un peque\u00f1o galp\u00f3n que antes era el despacho de una verduler\u00eda familiar. Un cuadro de la banda de rock Almendra, pintado por su hijo, cuelga en una de las paredes.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Ac\u00e1 se pone Pacho con su teclado y su consolita. Nunca entend\u00ed c\u00f3mo se le dio tocar con nosotros siendo tan sofisticado en lo musical. A veces trae cosas y le tenemos que decir \u201cest\u00e1 piola, pero para tu disco solista\u201d. Lo veo como un tipo arraigado a su familia, reservado como sus padres. Juana y Clemente han ido a recitales, se sientan en primera fila y despu\u00e9s se van.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En las redes sociales, cuando empez\u00f3 a tocar en escenarios conocidos de Buenos Aires, una de las opiniones m\u00e1s extendidas y desfavorables contra Ignacio Montoya Carlotto fue vincularlo a favores del poder pol\u00edtico, en particular del kirchnerismo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Me consta que no fue as\u00ed \u2014responde por tel\u00e9fono y desde Capital Federal Karina Nisinman, que empez\u00f3 a manejarle la prensa en noviembre de 2014\u2014. \u00c9l pudo aprovechar el envi\u00f3n, se le abrieron un mont\u00f3n de puertas por ser el nieto de Estela, pero no quiso aceptar m\u00e1s nada. \u00a1Hay que rechazar mudarse a Buenos Aires, que es el centro de la movida musical del pa\u00eds! \u00c9l antes era reconocido por m\u00fasicos consagrados como Liliana Herrero. Y de repente parec\u00eda Mick Jagger. A los medios les importaba su aparici\u00f3n como nieto, no su m\u00fasica.<\/p>\n<div id=\"attachment_240601\" class=\"wp-caption aligncenter\">\n<p><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-240601 size-full\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto-7.jpg\" alt=\"Juan Loza, compa\u00f1ero de Ignacio y vicedirector de la Escuela Municipal de Olavarr\u00eda, junto a su hija.\" width=\"620\" height=\"412\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Juan Loza, compa\u00f1ero de Ignacio y vicedirector de la Escuela Municipal de Olavarr\u00eda, junto a su hija.<\/p>\n<\/div>\n<p>Claudia Carlotto se sienta en un largo sill\u00f3n en su casa del barrio de Gonnet, en La Plata. Tiene el pelo corto, con mechones de color remolacha.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Encontrarlo vivo me hizo la mujer m\u00e1s feliz del planeta. Pacho tuvo un pa\u00eds en su espalda y se plant\u00f3. Sabe lo que quiere.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Claudia era directora de la conadi cuando el 5 de agosto de 2014 tom\u00f3 el tel\u00e9fono y marc\u00f3 un n\u00famero de Olavarr\u00eda. No era algo extraordinario: en su rol ya hab\u00eda llamado a m\u00e1s de cien nietos para darles la noticia de la recuperaci\u00f3n de sus identidades. Aquella ma\u00f1ana las manos le transpiraban. Como estaba agitada, habl\u00f3 r\u00e1pido, trat\u00f3 de usar un tono neutro.<\/p>\n<p>\u2014Al principio estaba seria, pero a los pocos minutos se me fue el protocolo a la mierda. Cuando le dije que el adn hab\u00eda dado positivo y que por ende era mi sobrino, sent\u00ed que \u00e9l reaccionaba como si le confirmara un tr\u00e1mite menor. Los nietos suelen responder con desconcierto, pero parec\u00eda como si estuviera desconectado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Desde aquel momento, Claudia Carlotto, que tiene seis hijos, dice que prefiere viajar sola a Olavarr\u00eda a encontrarse con \u00e9l.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Quer\u00eda un v\u00ednculo personal, de t\u00eda a sobrino. Y se dio una relaci\u00f3n de amor, casi incondicional. Lo voy a defender a muerte. Si me pide que me corte un brazo, lo hago.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Cuando se reencuentran no suelen hablar demasiado. Miran pel\u00edculas, cocinan. Pacho le abre la puerta dici\u00e9ndole: \u201cBienvenida al spa\u201d. Claudia se pasa largas horas tirada en el sill\u00f3n de la casa, descansando, haciendo\u00a0<i>zapping<\/i>. Es la madrina de Lola y hace poco viajaron juntos por Europa, de vacaciones.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Cuando Pacho apareci\u00f3, colaps\u00e9 del estr\u00e9s. Los Carlotto lo avasall\u00e1bamos y \u00e9l retroced\u00eda.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Ceba un mate y dice que respeta el amor mutuo entre Ignacio y Juana y Clemente.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Ellos tuvieron responsabilidad pero no les guardo rencor. Es una l\u00e1stima que Pancho Aguilar se haya muerto justo antes de que encontr\u00e1ramos a Ignacio. La justicia llega tarde.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>A su madre, Estela de Carlotto, le muestra en persona los videos de Lola que su sobrino le env\u00eda con frecuencia desde su WhatsApp.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Discuto con ella porque dice que lo idealizo. Nosotros dejamos la vida para buscarlo, pero Pacho es la v\u00edctima, \u00e9l no eligi\u00f3 nada.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Cuando cumpli\u00f3 dieciocho a\u00f1os, el por entonces ignoto Ignacio Hurban fue a estudiar piano a un conservatorio de la ciudad de Avellaneda, a pocos kil\u00f3metros de Capital Federal. All\u00ed conoci\u00f3 a Gustavo \u201cTavo\u201d Angelini, un m\u00fasico que en aquella \u00e9poca viv\u00eda cerca del Parque Lezama, que acaba de cumplir 49 a\u00f1os y trabaja en la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014En los recreos \u00e9l se pon\u00eda a tocar el piano y yo cantaba \u2014dice el \u201cTavo\u201d por tel\u00e9fono desde su casa, en Buenos Aires\u2014. Pero nos hicimos amigos cuando trabajamos juntos haciendo changas. Pint\u00e1bamos casas, fuimos ayudantes de alba\u00f1il y despu\u00e9s armamos escenograf\u00edas para espect\u00e1culos de jazz. Hab\u00eda noches que recorr\u00edamos el\u00a0<i>under<\/i>. Le dec\u00eda que se quedara a dormir en mi casa pero prefer\u00eda volver a la suya, de madrugada; quedaba lej\u00edsimos. Era muy r\u00edgido con su rutina de estudio y no se relajaba. Y ya compon\u00eda cosas de avanzada. Hasta que un d\u00eda llam\u00f3 y me dijo que se volv\u00eda a Olavarr\u00eda, que quer\u00eda dedicarse a la m\u00fasica en su tierra.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El m\u00fasico Lucas Chamorro lo conoci\u00f3 en 2001 y dice que nunca pudo descifrar el aura misteriosa de su personalidad.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Era filoso como pocos. Yo tocaba la arm\u00f3nica en un grupo suyo. Una noche despu\u00e9s de un concierto me dijo: \u201cChe, Luquitas, ahora voy a buscar la escoba con la pala para juntar todas las notas que no tocaste\u201d. Sab\u00edamos que se crio en el campo y entonces le sol\u00edamos preguntar: \u201cPacho, \u00bfvos de d\u00f3nde carajo saliste?\u201d. Encima el tipo le\u00eda a Borges, a Cort\u00e1zar, escuchaba todo tipo de m\u00fasica.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 les respond\u00eda?<\/p>\n<p>\u2014\u201cNo s\u00e9 a qui\u00e9n mierda salgo. Qu\u00e9 s\u00e9 yo\u201d.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-240599 size-full\" src=\"https:\/\/cdn-5bf0ac72f911c8118cf45637.closte.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ignacio-montoya-carlotto-9.jpg\" alt=\"Ignacio Montoya Carlotto\" width=\"620\" height=\"933\" \/><\/p>\n<p>Sierras Bayas, a 15 kil\u00f3metros de Olavarr\u00eda, es tierra de picapedreros.<\/p>\n<p>\u2014Me crie ac\u00e1, con vista a un cerro que ya no existe. Nuestros viejos nos dec\u00edan \u201ccierren la puerta que entra el viento con el polvo\u201d. Las cenizas estaban por todas partes.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Daniel Fitte es artista pl\u00e1stico y amigo de Ignacio Montoya Carlotto. Es una noche de oto\u00f1o de 2018 y en su\u00a0<i>atelier<\/i>\u00a0se escucha Caetano Veloso. En una pared cuelga su obra\u00a0<i>Guantes de obreros usados<\/i>.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Cuando Ignacio Montoya Carlotto era director de la Escuela de M\u00fasica de Olavarr\u00eda, cargo que dej\u00f3 en agosto de 2014, Daniel Fitte encabezaba la lucha de los docentes por mejores condiciones de trabajo.<\/p>\n<p>\u2014\u00c9l nos apoyaba en la lucha. Y ah\u00ed nos conocimos.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Dice que una de sus \u00faltimas muestras de arte se llam\u00f3\u00a0<i>Patio blanco<\/i>. Los participantes ten\u00edan que elegir un objeto y taparlo de cemento. Uno de los invitados fue Ignacio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Me trajo su antiguo documento. \u00c9l iba tap\u00e1ndolo con el pulgar hasta que de repente no quiso cubrirlo m\u00e1s y dej\u00f3 \u201cIgnacio Hurban\u201d sin cementar. El tipo sigue siendo \u00e9l, el apellido es una circunstancia. Su abuela Estela tuvo suerte de encontrarse a un tipazo, que encima defiende su causa. Pacho tocaba todos los 24 de marzo en el D\u00eda de la Memoria en Olavarr\u00eda.<\/p>\n<p>En el barrio Procrear, de Olavarr\u00eda, el guitarrista y docente Juan Loza, que fue vicedirector de la Escuela Municipal cuando Montoya Carlotto era la m\u00e1xima autoridad, prepara un mate. Es otra tarde de oto\u00f1o, y el sol se asoma entre los nubarrones.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014A una gran parte de la comunidad local no le import\u00f3 la historia de Pacho. Es una ciudad conservadora y que apoy\u00f3 a los militares, no revisa el pasado. Hace poco una colega me coment\u00f3: \u201cAh\u00ed est\u00e1. El nieto agarr\u00f3 un puesto pol\u00edtico\u201d. Otro vecino coment\u00f3 que se enter\u00f3 de que Pacho se hab\u00eda ido a vivir a una mansi\u00f3n en Buenos Aires.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Tose cada cinco minutos. Se sienta al piano en su estudio de m\u00fasica y toca una improvisaci\u00f3n melanc\u00f3lica inspirada en Bill Evans, uno de sus \u00eddolos del jazz.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Esto es lo que hago cuando no soy nieto \u2014r\u00ede Ignacio, con la mirada p\u00edcara\u2014. Me levanto, tomo un caf\u00e9 y subo al estudio. Ocho y cuarto miro al tipo que tiene un taller enfrente y empieza a laburar a esa hora. Hay gente que cree que me hice m\u00fasico gracias a Estela de Carlotto. Cobr\u00e9 la indemnizaci\u00f3n por tener padres biol\u00f3gicos asesinados por la dictadura y por sustituci\u00f3n de identidad, algo que corresponde por ley. Y la mitad de ese dinero la destin\u00e9 para pagar deudas.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Pasea la mirada por la biblioteca, donde hay fotos de \u00e9l en conciertos y con su abuela, Estela de Carlotto. En una de ellas, los dos est\u00e1n de pie en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo y se miran con ternura, a cent\u00edmetros de distancia. La fot\u00f3grafa Anabela Gilardone tom\u00f3 la \u00fanica foto que existe de Ignacio Montoya Carlotto abrazado a sus dos abuelas, Estela de Carlotto y<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>Hortensia\u00a0<i>Tenchi<\/i>\u00a0Ardura de Montoya, la madre de su padre Walmir\u00a0<i>Pu\u00f1o<\/i>\u00a0Montoya. Tenchi muri\u00f3 en 2016, a sus 94 a\u00f1os.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Es curioso que hable poco de Tenchi, pero es una de las personas m\u00e1s agradables que conoc\u00ed \u2014dice Ignacio, ahora con los brazos en jarra\u2014. Los Montoya son menos conocidos en esta historia y curiosamente es ah\u00ed donde estoy c\u00f3modo. Hace poco fui de vacaciones a un campo de ellos en el sur y sent\u00ed como si volviera a mi infancia. Tenchi, por ejemplo, llam\u00f3 a Juana y Clemente para agradecerles c\u00f3mo me hab\u00edan cuidado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En una repisa, al fondo del estudio, hay dos cuadros peque\u00f1os con cuatro\u00a0fotos de Laura Carlotto, de pie, sonriente, y una sola de Walmir Montoya tocando la bater\u00eda. No hab\u00eda ninguna de Juana y de Clemente hasta que, en noviembre de 2018, decidi\u00f3 imprimir una.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Es de un d\u00eda que salimos a comer. Son muy t\u00edmidos, pero hice \u201cclic\u201d y justo se abrazaron.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La biblioteca ocupa casi todas las paredes del estudio. Se detiene en un cuadro con la foto del pianista Horacio Salg\u00e1n \u2014\u201cel maestro, el \u00fanico\u201d\u2014. Resaltan los libros de Borges, Cort\u00e1zar, Roberto Fontanarrosa, de Agatha Christie \u2014\u201clos le\u00eda mi vieja, pero ahora no ve un carajo\u201d\u2014 y c\u00f3mics. Pero los libros que cuida celosamente forman parte de la colecci\u00f3n amarilla y de tapa dura de \u201cRobin Hood\u201d.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Me los traje del campo donde me crie, y siguen ac\u00e1 \u2014dice mientras abre las p\u00e1ginas de\u00a0<i>La isla del tesoro<\/i>, de\u00a0Robert Stevenson\u2014. Eran de la biblioteca del patr\u00f3n, y estaban abandonados. Me la pasaba ley\u00e9ndolos de chico y me transportaba a la selva.<\/p>\n<p>Dice que se alegr\u00f3 cuando su abuela Estela lo llam\u00f3 despu\u00e9s que River le\u00a0ganara a Boca, en la final de la Copa Libertadores. Ese d\u00eda fue uno de los m\u00e1s felices de su vida. Como cuando organizaba de joven unas fiestas en su pueblo que llam\u00f3 \u201cLa Pacho Fest\u201d, donde vend\u00eda un fernet casero hecho por \u00e9l.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014No soy el pibe de campo inocente que era hace cinco a\u00f1os atr\u00e1s. Pero tengo que recuperar algo de mi esencia. El otro d\u00eda estaba reunido con la familia Carlotto por las fiestas de fin de a\u00f1o y estaba muy c\u00f3modo, pas\u00e1ndola b\u00e1rbaro. Y en un momento me dije \u201c\u00bfQu\u00e9 carajo hago ac\u00e1?\u201d. Hay una enorme distancia en c\u00f3mo me crie, en c\u00f3mo pienso mi vida respecto de ellos. Y no es que haya un problema, ni nada por el estilo. \u00bfSe entiende?<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Abre las cortinas de los ventanales de su estudio. Est\u00e1 anocheciendo. Desde all\u00ed se ve el cerro Luciano Fortabat. Dice que esa vista no la piensa cambiar por nada en el mundo.\u00a0<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u2014Todo esto fue como si yo hubiera venido por la ruta, hubiera chocado contra un cami\u00f3n y sobreviv\u00ed. Y la gente, en vez de preguntarme c\u00f3mo me siento, me sigue mirando y se pone contenta. Pero por ellos, no por m\u00ed. \u00bfY qu\u00e9 les voy a decir?<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Credito: Juan Manuel Mannarino -Fotograf\u00eda Candelaria Mannarino<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta los 36 hab\u00eda sido Ignacio Hurban, hijo \u00fanico de Juana Rodr\u00edguez y Clemente Hurban&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":86420,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":""},"categories":[27,64],"tags":[],"nelio_content":{"isAutoShareEnabled":false,"autoShareEndMode":"default","automationSources":{"useContentSentences":true,"useSocialTemplates":true,"useCustomSentences":false,"customSentences":[]},"followers":[1],"suggestedReferences":[],"includedReferences":[],"efiUrl":"","efiAlt":"","highlights":[]},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ 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