Ser profe en la FIO: un permanente desafío a mejorar el mundo

Ser profe en la FIO

La Celestina de Química

Ser profe en la FIO, en referencia a aquellas historias vinculares a las que refería Viviana Colasurdo, evoca cuando “estábamos organizando comisiones para trabajar en el laboratorio. Por razones didácticas habíamos establecido un número máximo de tres personas por comisión. Pero había un grupo de cuatro amigas que insistían en trabajar juntas. Les decíamos que no, pero insistían, no querían dejar a una de ellas por fuera. Viendo que el asunto no se resolvía, armamos dos comisiones con dos chicas en cada una. No les gustó nada esa manera de resolver el tema, seguían enojadas. Entonces, como para calmar las aguas, les dije que si llegaba un chico lindo, un príncipe azul, se lo íbamos a mandar a una de esas comisiones para completar la terna. Quiso el destino que a los dos días llegara un chico, pidiendo que le asignáramos una comisión porque estaba solo. ¿Cómo terminó la historia? El chico se puso de novio con una de las chicas, la que había estado más enojada. Con el tiempo se casaron, ¡y cada vez que la cruzo ella me recuerda que hice de Celestina!”. La reflexión que le ha quedado a Viviana es que en la Facultad olavarriense es tal el acercamiento entre docentes y estudiantes que “se dan estas cosas. Les cambiás la vida enseñando y, a veces, el destino te da la oportunidad de incidir de otras maneras. Ese intercambio no tiene precio”.

24 x 7

El relato de Silvia García de Cajén, profe histórica en la FIO y ahora una de las referentes en perspectiva de género, es más reciente. De la época de pandemia, precisamente. Acompaña su relato con un gráfico que podría representar cómo se comportan algunas partículas, o quizás los virus que tanto nos tuvieron en jaque. Pero no es así. “Corría 2021 y durante el primer cuatrimestre me corresponde desarrollar la asignatura Metodología de la Investigación Didáctica para profesores que cursan la Licenciatura en Enseñanza de las Ciencias Naturales. Preparé mis clases, rearmé materiales especiales ya que con el contexto pandemia no tendría posibilidad de encuentros presenciales. En fin, como hicimos muchos profes de la FIO”, cuenta Silvia.

“Pero se me ocurrió una idea. Me dije: la Metodología es enseñar procedimientos y los procedimientos se aprenden haciendo. Así que transformé la materia para enseñarla en el sentido Formación por Competencias y así, haciendo, tendría sentido y significado el aprendizaje. Claro que formar por Competencias en la Investigación implica la responsabilidad de estar junto y muy atento a las necesidades del ‘aprendiz’. No me asustaba, allí estaría cuando lo necesitaran. Eran 12 profesoras y profesores en ejercicio, con sus obligaciones familiares y laborales, abocados al estudio de la asignatura y al desarrollo de una investigación durante 4 meses. Era entendible que estudiaran en el momento que pudiesen, generalmente cuando la casa se acallaba. Y así se entusiasmaron, trabajaron excelentemente y lograron generar conocimiento de alto impacto”.

“La historia son esos puntitos….Esos puntitos representan para solo 3 (de los 12 del grupo) la frecuencia y los horarios en que me demandaban preguntas para seguir con sus trabajos. Primero del mediodía a tipo las 18 hs., pero a medida que se metieron más y más en el trabajo los horarios se fueron extendiendo a las 22, a las 00, a las 01 o más. Esos puntitos representan las preguntas de esos 3, pero eran 12, eso implica muchos más puntitos en realidad, basta multiplicar por 4. No hubo noche que no les contestara al momento. No podía dormir sabiendo que alguien esperaba mi respuesta para seguir con su trabajo. Quizás es un poco loco, pero quien sabe lo que es ‘ver los ojos de un alumno que pregunta en el aula’, conoce cómo se transforman cuando pueden encontrar respuestas. Yo no tenía oportunidad de ver esos ojos. Pero aun con mis ojos cerrados por el sueño, estiré mi mano y respondí. Así fue que me sentí enseñando… ¡en sesión trasnoche!”.

Cada día es nuestro día

Ser profe en la FIO, así con anécdotas pequeñas, también se construye en la FIO el rol docente. Este 15 de mayo habrá un momento para rememorar las luchas docentes, para repensar la educación como motor de un país mejor. Y el lunes volverán los espacios compartidos. Las consultas y los consejos. Las bromas y los encuentros. Esas cosas que pasan en la FIO y solo en la FIO, en sus pasillos amplios y en sus verdes que inspiran. Con la escala que todavía es humana, y la historia que respalda.

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