Desde la regional de Libres del Sur, planteamos realizar esta encuesta, previo a los hechos económicos, políticos y sociales que se vivieron la última semana debido a la trepada del dólar blue, que había cerrado a
$293,00 para la venta el viernes 15, y una semana después, (22-7), este dólar especulativo cerró su cotización a $338,00 para la venta, lo que llevó la brecha entre el oficial y el ilegal a 151.13%.
En ese contexto el gobierno expresó medidas para paliar la tendencia alcista del dólar blue, otorgará beneficios sobre el pago de importaciones de insumos y, beneficiará a los turistas extranjeros, que podrán vender hasta 5.000 dólares.
Ahí terminaron, porque parece que, para la ministra de economía Silvina Batakis y su equipo económico, el valor del dólar blue no se trasladaría a precios, ¿Recuerdan ustedes quien más aseguraba esto y no fue así? Pese a los deseos, la realidad de las góndolas mostró, por un lado, desabastecimiento de ciertos productos y por otro, el sobreprecio,
donde incluso llegó a conocerse el precio de un producto, una vez estando en la caja.
El coste de la suba del dólar ilegal (blue), es el Impuesto inflacionario que nos cobra el banco central en forma anónima, para financiar el gasto público, principalmente el sueldo de la clase política, por ello, no frenan
a los productores y formadores de precios para que dejen de remarcar lo que producen, que en definitiva es lo consumimos, esas diferencias de valores hacen que, los pesos sigan ingresando al sistema y se autogarantizan los
usureros salarios que por hacer prácticamente nada, sólo ocupar un cargo, perciben.
Golpeando pura y exclusivamente el bolsillo de aquel que no llega a cubrir con sus ingresos el acceso a una canasta básica. Nuestra economía percibe clima de estanflación, los insumos aumentan y la gente compra menos, no porque no se quiera, sino porque no se puede.
Este gobierno arremete con constantes reminiscencias al pasado, se basa en algunos hechos para que militantes y organizaciones propias repitan en la calle y los medios de comunicación o directamente se llamen a silencio en
señal de que no estamos tan mal, porque si lo fuera lo notarían, esa es su estrategia. Que poco resulta en la realidad de abrir la billetera e intentar comprar lo que uno necesita, que es muy distinto a abrir la billetera para comprar lo que se quiere.
Con estos sucesos nacionales, salimos a preguntar y estos fueron los resultados de la encuesta a nivel local.
